Pareja

¿Ayuda la ley del hielo en las relaciones?

pair-707506_1920
Escrito por solangel

Es una escena clásica en muchas parejas, independiente de si están casadas o no, el que, tras una pelea, uno de los dos o ambos terminen haciendo la famosa “ley del hielo”… para demostrar que no darán su brazo a torcer, como “castigo” al otro o, simplemente, para evitar darle más vueltas al tema o seguir recibiendo alegatos y recriminaciones del cónyuge. Adoptar el látigo de la indiferencia como forma de castigar o evitar las críticas parece ser un mecanismo adoptado por las personas incluso desde la niñez, pero un estudio de una universidad en Texas advierte que enfrentar los conflictos con el silencio puede no solo arruinar la relación, sino que la salud de los dos miembros de una pareja.

Esas discusiones de pareja… ¿Para que sirven?

Tras revisar los datos de más de 14 mil participantes, en 74 estudios que abarcaron períodos desde 1987 al 2011, se descubrió que aquellos que utilizan la dinámica de la “ley del hielo” entre sus maneras de enfrentar los conflictos, suelen tener menos satisfacción, menos intimidad y una pobre comunicación en su relación.

Según la investigación liderada por el profesor de estudios comunicacionales en la Texas Christian University, Paul Schrodt, se descubrieron datos que indicaron que este tipo de comportamientos pasivo-agresivos además de afectar a la pareja, dañaría también la salud de las personas involucradas, quienes podrían sufrir de ansiedad, agresividad y problemas urinarios, intestinales y hasta eréctiles.

Al referirse a “ley del hielo”, el estudio publicado, no solo se refiere a guardar silencio irrevocable durante un tiempo, sino que además, el ostracismo emocional de algunas personas que, en las discusiones, suelen aislarse emocionalmente y no pronunciar palabra alguna, mientras su pareja continúa con las críticas o alegatos y hasta un tiempo después.

Parte del daño producido en la relación por este comportamiento, fue explicado por el propio Schrodt: “Cada miembro de la pareja ve el comportamiento del otro como el comienzo de una pelea. Si vas donde él y le preguntas por qué está tan alejado de su esposa, te dirá que es porque ella está constantemente molestando y haciendo millones de preguntas. (Pero) si le preguntas a ella por qué le alega tanto a él, te dirá que es porque él no le responde nada de nada, y que pareciera que no le importa la relación. Cada uno de los miembros no ve cómo su propio comportamiento contribuye a este patrón”.

Tal como explicó el profesor, el hombre suele ser el que adopta el silencio en las discusiones de pareja. Sin embargo, el daño descrito, tanto psicológico como fisiológico, es independiente de que sea él o ella quien haga la “ley del hielo”.

Consultado sobre cómo evitar el uso del silencio como arma de pelea/defensa, un psicólogo de Seattle, Les Parrott, recomendó tomar conciencia del propio comportamiento durante una pelea e intentar entender al otro. Por ejemplo, quien hace las demandas se siente abandonado, y el que se queda en silencio, se está protegiendo. Aquí, el profesional llamó a preguntarse si la forma de actuar que se adoptó está mejorando o empeorando las cosas.

Asimismo, Parrot aconsejó dar espacios para que se enfríen las ideas y sentimientos de enojo y evitar las críticas y tratar de conversar desde los propios sentimientos. “Me siento mal cuando dejas de hablarme”, podría ser un buen comienzo para abarcar el problema de la “ley del hielo”.

También puedes leer: ¿Quien dirige tus pasos?

Según el psicólogo, nada bueno puede sacarse, tomando el silencio como forma de pelea, ya que algo “manipulador, falto de respeto y nada productivo”. Lo definitivamente favorable son dos sugerencias:

1 Dejar enfriar la emoción antes de hablar y lo

2do: expresar sin agresiones las situaciones que nos disgustan.

Fuente: Medios de Dios

Acerca del autor

solangel

Nacida en República Dominicana. Lic. en Administración de Empresas con Maestría en Banca y Asesoría Financiera. Diplomado en Gestión Humana. Me fascina la lectura de libros de desarrollo personal, de salud, dietas y de pareja.